Temperatura en las personas mayores: ¿qué hay que tomar en cuenta?

La regulación de la temperatura corporal se convierte en un imperativo a medida que las personas envejecen. Lo cierto es que con el pasar de los años, el cuerpo empieza a cambiar de forma más drástica, algunas funciones orgánicas.

De hecho, la temperatura de las personas mayores es algo que afecta la forma de evaluar algunos síntomas. En el caso de que el anciano esté imposibilitado de alguna forma o no se tenga el tiempo suficiente para cuidarlo debidamente, lo mejor es acudir a profesionales especializados en su cuidado y atención como Beeping. Esta empresa ofrece un servicio a domicilio, lo que añade un importante valor porque el anciano no tendrá que abandonar su entorno de convivencia.

Este equipo de profesionales explica que en el caso de los ancianos que experimentan unas décimas de fiebre, estas no se deben tomar en cuenta de la misma manera que las de un joven que incrementa su temperatura corporal al hacer ejercicio o estar bajo el sol.

En el caso de adultos y jóvenes, unas décimas de temperatura por encima de lo normal no es algo que afecte la salud, pero cuando se trata de personas mayores, se aconseja controlar las variaciones de la temperatura corporal porque puede ser un síntoma de infección o de alguna otra enfermedad.

¿Qué significa la temperatura corporal?

La temperatura corporal es la capacidad que tiene un organismo para producir el calor que necesita para sus funciones orgánicas y expulsarlo cuando se eleva o acumula.

Existe un rango de temperatura típico en los humanos, que puede medirse para ayudar a encontrar enfermedades. El metabolismo y un sistema que evoluciona con la edad, son dos factores que afectan a la temperatura corporal.

El individuo y ciertos factores como la edad, la hora del día y la actividad, influyen en la temperatura corporal. Debido a esto, no existe una norma establecida para la cantidad de grados que constituyen una medición adecuada, pero sí una aproximación que se puede utilizar como guía.

Para que una temperatura corporal pueda considerarse normal debe estar entre los 36 y los 38 grados centígrados, dependiendo de los factores o elementos ya mencionados.

¿Cuál es la temperatura normal en un anciano?

Como ya se ha señalado, la temperatura típica de un niño difiere de la de un adulto joven o una persona mayor. Por ello, es imposible utilizar los grados de una persona concreta como ejemplo si no tienen la misma edad, a la hora de determinar si una persona tiene demasiado alta o baja su temperatura corporal.

La temperatura corporal media de un adulto oscila entre 36,5 y 37,2 grados centígrados. Pero, la temperatura corporal de una persona mayor, o más concretamente, de los ancianos, oscila entre 34 y 35,5 grados centígrados.

Es fundamental vigilar la temperatura corporal de las personas mayores, ya que un descenso repentino de la temperatura podría causar hipotermia. No siempre hay una razón obvia para una temperatura corporal baja.

Sin embargo, siempre es buena idea acudir al médico de cabecera porque puede haber una razón para ello. Lo importante es que se vigile de cerca si la temperatura corporal aumenta o disminuye más de lo debido.

En los ancianos, la toma de temperatura debe ser una constante cotidiana y eso da una idea de cuál es la usual en cada individuo. Si por ejemplo, un anciano o una anciana suelen tener una temperatura promedio de 35,5 grados y esta se eleva un día cualquiera a 38 grados centígrados, conviene ir al médico porque puede ser indicativo de que su salud no marcha bien.

Otro factor determinante es el clima. Si se vive en una zona cálida es normal que un anciano tenga una temperatura más alta que aquel que vive en un clima frío. Por eso es conveniente tener un médico de cabecera que haga las consideraciones en cada caso.

Por otro lado, si la temperatura del cuerpo ha aumentado considerablemente, es posible que haya percibido una amenaza y se esté defendiendo. En estas situaciones, debemos ayudar al cuerpo, debido a su fragilidad relacionada con la edad.

Las variaciones bruscas de la temperatura corporal pueden tener un efecto totalmente negativo en la salud de una persona mayor.

Hipertermia e Hipotermia: ¿Qué son estos conceptos?

Cuando la temperatura corporal aumenta drásticamente, es decir, cuando supera los 38 grados centígrados, esta se relaciona con la fiebre y se produce una hipertermia.

Es fundamental acudir al servicio de urgencias o al médico cuando la temperatura corporal se eleva de este modo para que el especialista pueda evaluar si existe una razón de peso para ello.

En general, los cambios climáticos, físicos o de comportamiento son las tres razones que suelen provocar el aumento de la temperatura corporal.

Del mismo modo, se puede estar atentos a ciertos signos de hipertermia, o una temperatura corporal extremadamente alta  como el estrés, una actitud negativa, desorientación, piel seca y cambios en el ritmo cardíaco.

Cuando la temperatura corporal llega a 34 se presenta la hipotermia. Cuando esta desciende por debajo de la media, puede ser signo de muchas cosas.

La baja temperatura corporal se produce por una exposición prolongada al frío, pero también puede ser provocada por el inicio de trastornos como la diabetes o incluso el consumo de drogas y alcohol. También puede ser un signo o síntoma de una enfermedad grave.

Algunos de los signos más típicos de la hipotermia son la confusión, incapacidad de controlar los músculos, movimientos torpes e incluso, el fallo de algunos órganos.

Los cambios relacionados con la edad en el sistema termorregulador facilitan que los ancianos experimenten un descenso de la temperatura corporal. Sin embargo, siempre se debe acudir a un médico o al servicio de urgencias si la temperatura es menor a 34 grados centígrados.

¿Cómo mantener una temperatura constante en los ancianos?

Los cuidadores de pacientes ancianos deben estar atentos a las variaciones de temperatura. Los daños causados por la insolación o el frío pueden provocar hipotermia o hipertermia, y obviamente pueden resultar bastante perjudiciales para la salud de la persona.

Es fundamental que la persona mayor lleve la ropa adecuada cuando salga al exterior y que el hogar en el que reside tenga una temperatura agradable en su interior.

Para regular su temperatura corporal y no permitir cambios inesperados, se deben tener en cuenta los siguientes consejos:

  • Al pasear con ancianos, es primordial llevar ropa de abrigo si hace frío o que los cubra si hay mucho sol.
  • Para mantenerse hidratados y evitar los momentos más calurosos del verano, los mayores deben consumir al menos 2 litros de agua al día. De este modo, podemos evitar que se sobrecalienten.
  • Además del ejercicio, la alimentación y las actividades diarias, la temperatura corporal de los ancianos se ve afectada por diversos factores como el clima, la edad y el propio metabolismo.

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